Polvo en la memoria

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Yo he bebido esa sed
de lágrimas ciegas
que abundan en mis sueños,
nadie conoce
el sonido del mar
cuando escucha tu nombre.

Te llevo en mis ojos.
y es cuando no siento tu presencia
que mi boca evoca
tu nombre en silencio
y por un momento
enmudece la sed
que llevo cada noche
cuando deseo sentir en mis manos
aquellas estrellas brotando de tu pecho.

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Katia

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Hay palabras para conocernos;
tan inciertas y escondidas
que su dudosa procedencia
enciende el viento de la piel,
desliza recuerdos bajo capas
de envejecida seda, endurece la sangre.

Reina sobre silencios de embriagante memoria
incluso antes de conocernos;
un sonido familiar de la infancia
escondido en pedazos de papel
reviven un recuerdo en mi piel.

Antes de conocer palabras coherentes
tenemos la mala costumbre de escribir poemas
olvidados en ojos ajenos, en memorias robadas.

Es tu mirada de la que anhelo su calor
bajo lunas de octubre, desconocida amante de palabras
hay vidas que sobreviven bajo tus palabras
y de repente me aparece una palabra,
es tuya, lo sé, alimenta mi respiración.

Espera del silencio

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Hoy escuche una voz tan débil, triste, era mi corazón.
Al silencioso sentir de una lágrima, las palabras
me recuerdan la seriedad, la notable tristeza que nos invade
cuando el aliento ha renunciado al canto, ya se ha dicho antes,
todo intento por describir el deseo de seguir con la palpitación
en las manos al sentir su calidez sobre mi piel, se ha comentado antes
es mejor permanecer aquí, manteniendo las palabras de mi vida en silencio,
esperando a que llegue el día en que tinta explote
sobre tus ojos y me descubras, atento a tu llegada y me arranques
el silencio que lleva mi muerte.

Fue el pretexto de un cansancio que decidí parar
simplemente esperar… permanecer. Notando cómo las personas vienen y van
viven y mueren en anonimato, en mitos, en mentiras.
Esperar la mirada para compartir silencios, secretos, la vida.

Destino del preso

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Imagino que llegué para desaparecer
en un lugar diferente al papel;
un placer breve andar en tus silvestres pechos
con el cuerpo sediento de ti.

Contemplar tu belleza despojada
de palabras, de memorias confusas
en las manos. quisiera detener la muerte
mientras acarició tu espalda,
darte un abrazo y perder mis palabras.

Pero no soy yo el que te besa
bajo amenaza de olvido, tú, amor
besas a alguien más.

Por la noche recurrimos a la incertidumbre,
negamos el hecho que alguien nació para silenciar tus labios
dónde terminara el infeliz tiempo y sus gritos
reclamando un pedazo de eternidad,
¿podré encontrarte cuando vuelva a ser
el breve recuerdo de dios?

Una vez encontrado en tu mirada el sueño
imagino que este no es mi lugar de encierro;
que mis palabras quedaran atrapadas aquí
y desprecio al que te mira mientras lees esto.

Antes de dormir

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Circos celestiales de luz abrigan la tierra
con tiernos hilos de aire cubren el cuerpo
sin decir nada, se burlan, se burlan de nosotros
el carbón, la tierra, el vacío,
eso nos sigue: un desierto en la palma de la mano.
pensemos el tiempo que tardará el mar en volverse olvido
y no queda opción que asumir la fragilidad de la vista,
de comprenderse olvidados por el reflejo de la luz, tierra quebradiza
concedida por las estrellas y el tiempo,
pienso esto, y resuena el tiempo del espacio
en estas manos necias que buscan una fracción de eternidad.
pero terminamos opacados por lo invisible que pasa sobre nosotros
aquella vida ajena de la que somos condenados
quedando otra pregunta en las manos
necesaria para dejarse vencer y esperar nuestro tiempo de ser arena.

Condena de una máquina de escribir.

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Mi máquina de escribir aun lleva tu nombre
Alma, las pequeñitas manchas de las teclas
siguen oliendo a tu nombre, sueñan con tu voz,
pareciera que nunca han dejado de escribirte,
no hay tinta, no hay papel
solo queda el recuerdo de tu nombre.
Solo quedas tú, sentada en la misma sala mirándome
intentando congelar el instante en mi vieja máquina de escribir
con su ímpetu para romper el silencio que acecha todos los días,
por las noches solo hay recitales carentes de sensualidad
haciendo de alimento al insomnio de por vida, negándote el sueño
viejas teclas manchadas de tinta remachan nuestro destino
con su quietud lo anuncian: tu nombre queda escrito en otro hueco de mi piel.

Canciones

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No necesitamos cantar
eternamente sobre tu recuerdo
para volver la vida, no sé por qué razón, necesaria,
si alguna vez necesitamos del aliento
tendremos que recordar tus labios,
palabras sagradas, ausencias ásperas,
y recordar que la vida es así;
una necesidad constante de compartir ausencias.
Forzar el silencio para continuar sin sonidos en el cuerpo,
encontrarnos vulnerables con tu recuerdo,
sin sonidos en el cuerpo más que una canción compartida
permanecer eternamente caminando para encontrarnos
en una canción compartida, un pedazo de nuestro deseo.
Canta para seguir, simplemente cantemos para encontrarnos.